Pienso, luego existo

martes, 28 de febrero de 2017

Reseña literaria de "Relojes Muertos", de Eva María Medina


Eva María Medina (Madrid, 1971) es licenciada en Filología Inglesa por la Universidad Complutense de Madrid. Autora del libro de relatos Sombras (Editorial Groenlandia, 2013), y coautora de Relatos en Libertad (Editado por Anuesca, 2014) y de Letras Adolescentes (Colección Especiales, Editorial Letralia, 2012). Ha obtenido diversos premios literarios por sus cuentos, que han sido publicados en distintas revistas literarias, españolas y latinoamericanas (Letralia, OtroLunes, Cinosargo, Entropía, Almiar, Narrativas…), y en diversas antologías. La revista La Ira de Morfeo editó un número especial con algunos de sus relatos. Relojes muertos es su primera novela. En la actualidad está ultimando la escritura de su segunda novela, Asesinos de palomas.




“Relojes muertos”, de Eva María medina

Nº de páginas: 166 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: PLAYA DE AKABA
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788416216253


SINOPSIS:

Después del ingreso en un psiquiátrico, Gonzalo vuelve a casa. Al principio todo le parece luminoso, amplio. Mira sus libros, su sillón de terciopelo verde, y se acuerda de sus compañeros, a los que echa de menos. Luego, ve al vecino que habla con su reloj de pared. Se tumba en la cama y surgen las palabras de la portera. ¡Ella y su jefe en casa haciendo la maleta que le llevaron al hospital! Intenta dormir, eludiendo imágenes grotescas. Al despertar, ha oscurecido. Entra en la habitación de sus padres, mira sus fotografías, y siente que le piden que les saque de allí. Sufre la «náusea». La novela alcanza un punto de inflexión cuando Gonzalo vuelve al trabajo y Ángela, una mujer que conoció en el psiquiátrico, se va a vivir con él.



MI OPINIÓN: 

Conozco a Eva Mª medina desde el año 2009, cuando comencé mi andadura tortuosa con la revista digital “Horizonte de Letras”, cuando me envió una colaboración, un relato, para uno de los primeros números que salieron publicados en la red. Y he de reconocer (lo hago sin ningún tipo de reserva) que su estilo literario me encandiló. Esa forma suya de escribir, de contar una historia, directa y al grano, me descolocó de una manera tan asombrosa que recordé los relatos de Kafka. Sí, he dicho bien, de Kafka. La sencillez con la que teje sus frases, con palabras directas que van construyendo un todo literario, me sorprendió de manera muy grata. Y quedé prendado de su estilo literario.

Ahora acabo de terminar de leer su primera novela, Relojes muertos, y la fascinación que sentía por sus letras se ha consolidado. No, no piensen que soy un halagador infame, que solo quiere dorar la píldora a nuestra autora. No. No lo necesito, y no quiero hacerlo. Si no fuera cierto lo que produce su prosa en mi ánimo, no me hubiera dignado en escribir esta humilde reseña de su gran y asombrosa novela. Simple y llanamente, no lo hubiera hecho.

La obra de Eva comienza con un precioso prólogo de mi admirado Juan Manuel de Prada, insigne de las letras españolas contemporáneas, que adorna la novela con su saber y su buena crítica. Pero créanme si les digo que la obra de Eva es buena por sí sola, que no necesita de la ayuda de nadie para que así sea. Sin embargo, Juan Manuel de Prada no pudo sustraerse a tan maravilloso y sugerente relato, cuando Eva le dejó su manuscrito en unos cursos literarios que él impartió en uno de los veranos de la Universidad Menéndez Pelayo, en la preciosa capital cántabra, a los que la autora acudió como alumna y aprendiz incansable.

Cuando comenzamos ya la lectura de su narración, Eva directamente nos adentra en la última jornada de la estancia de Gonzalo, el protagonista, en el hospital psiquiátrico en el que ha pasado los últimos meses, donde se ha sentido feliz, aunque añorara su vida en la calle, mezclado –de nuevo- con la sociedad que parece esperarlo con los brazos abiertos.

Sus dos primeros capítulos parecen recorrer la vida del protagonista de manera tranquila y coherente, todo lo coherente que puede ser un regreso para el que –en principio- parece estar preparado, y que Eva nos va desentrañando –en los siguientes- que no es tal la realidad que le espera. Su realidad parece ser distinta a la que todos los demás “jugadores” están viviendo. Y lo hace de una manera sutil, con frases cortas, a veces solo con palabras que se van quedando encerradas entre signos de puntuación, que se van quedando aisladas, pero que son imprescindibles para que su ritmo narrativo sea vertiginoso en muchos momentos, para que el lector quede enganchado en esa atmósfera de incredulidad esquizofrénica que acompaña a Gonzalo, que nos asoma a sus recuerdos, muchas veces frustrados e irreales.

A veces, Eva utiliza el monólogo interior, y lo hace de manera magistral, recreándonos de forma efectiva los pensamientos inacabados y dementes del protagonista, incluso sus sueños extraños, que atormentan al lector, descolocándonos y haciendo que nos removamos en nuestro sillón de lectura. Nos muestra (porque no nos cuenta) los avatares de una mente enferma, de una mente que parecía curada, de una inadaptación anunciada y previsible, pero que nadie –ni siquiera el propio Gonzalo- fue capaz de intuir.
Como decía al principio, muchos de los relatos de Eva María son kafkianos, al menos, a mí me recuerdan mucho a los que escribió el autor checo; pero esta novela, sin lugar a dudas, lo es. Nos adentra en un mundo de ensoñaciones ilusorias y de realidades que atormentan al protagonista, que llega a ver una “metamorfosis” en su propio ser, sin comprender si es verdad lo que está viendo o es una fantasía de su mente atormentada. Tanto es así, que el único lugar donde parece haber sido feliz es el hospital donde de verdad encontró la amistad.

Nuestra autora crea unos personajes a los que no precisa describir, y a los que no necesita –en muchos de ellos- crear una historia que nos haga comprender el porqué de sus decisiones. Sin embargo, sí profundiza en sus mentes, en el pensamiento humano, sea erróneo o correcto. Y eso es una virtud que se consolida en Eva, tras leer esta novela después de sus muchos relatos. 

Amistad, amor y desamor deambulan por la psique de Gonzalo, sin saber qué desea, casi sin reconocer su vida pasada, la anterior a su ingreso… Y eso es mérito de su creadora, de Eva María, que hábilmente nos ha creado esa mente enferma para que los lectores nos adentremos, sin ningún tipo de filtro ni cortapisa, en los más recónditos de sus rincones.

Esta novela de Eva, su primera novela, en sus poco más de ciento cincuenta páginas, nos muestra el mundo de la locura, un mundo desconocido para aquellos que nos calificamos de cuerdos, aunque siempre flirteemos con nuestras paranoias, las que todos hemos tenido –y tenemos- en algún momento de nuestra existencia. Mezcla, con maestría, esa demencia –al parecer incurable en nuestro protagonista- con la vida real, con personas “normales”; haciendo que nos preguntemos cuál de los dos lados es el juicioso o consecuente, y cuál es el enajenado.

Para Gonzalo, su tiempo, su vida, su existencia, se ha detenido, al igual que se detuvieron las manecillas del reloj de su anciano vecino -al que espiaba entre las rendijas de su persiana- a las cuatro de la tarde. 

El tiempo de Gonzalo se ha detenido en los recuerdos y vivencias del hospital psiquiátrico (o manicomio), en la compañía de las personas a las que de verdad parece apreciar (si es que aprecia a alguien), en tratamientos y habitaciones vigiladas, en obsesiones y dudas existenciales, en su vida de pareja con su compañera Ángela, a quién parece no reconocer, aunque ella le siga amando con fervor…

El tiempo de Gonzalo ha encallado, se ha estancado en las perturbaciones de su mente, se ha interrumpido… Es el tiempo que marcan los relojes muertos…



lunes, 13 de febrero de 2017

Entrevista a carmen García-Rodríguez Alonso, con motivo de la publicación de su novela "Uñas de gata"



Carmen García Rodríguez-Alonso trabaja en atención a personas dependientes en una Unidad de Convivencia. Es empleada pública desde hace veintiún años. Tiene dos hijos, marido, padres, hermano, compañeros de trabajo, amigos…
Nunca se ha conformado con mirar la pared, por eso se dedicó a hacer agujeros con las palabras, para averiguar lo que había detrás.

Es escritora y se ha formado como tal durante varios años. Hace unos meses publicó su primera novela, “UÑAS DE GATA”. Actualmente está terminando el borrador de la segunda: “TU GLORIA SERÁ ETERNA”.

A día de hoy, continúa en la Escuela de Escritores para seguir avanzando en un oficio que le apasiona. Además, para completar su formación, estudia Psicología, sin ningún otro ánimo que el de responder a las preguntas que le hacen los personajes que crea. Le gustan complejos, tal cual somos los humanos.

Administra el blog “La araña rosa” (http://www.carmengarciarodriguezalonsoa.com/)





-¿Pregunta para nota, Carmen: Un escritor nace o se hace?

En primer lugar, Enrique, y antes de responder a la primera pregunta, quiero darte las gracias por esta oportunidad que me ofreces para hablar de escritura, escritores y brebajes relacionados.

He reflexionado mucho sobre la cuestión que planteas, y he llegado a la conclusión de que se puede aprender a escribir, o sea, que el escritor “se hace”, pero no todo empieza o acaba aquí, ya que primero deben darse unas condiciones personales que considero indispensables para dedicarse a la escritura:
-Ser curiosos y querer explicar todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Lo que yo llamo hacer agujeros en las paredes para ver lo que hay detrás.
-Sentirse cómodos en soledad. Opino que, para crear, el escritor necesita una buena dosis de aislamiento.
-Amar, tanto o más, la lectura que la escritura.
-Que el objetivo primero sea disfrutar de la creación.
Independientemente de lo que acabo de decir, todos sabemos que a lo largo de la historia ha habido escritores con un don innato para comunicar de muy diversas formas y en diferentes géneros.



-Crees que es posible aprender a escribir, por supuesto, tú lo has demostrado; pero, ¿crees que es necesario tener un don, unas cualidades que la naturaleza te da para poder hacerlo?

Creo que esta pregunta ha quedado respondida en parte, aunque me gustaría añadir que más que “dones”, son necesarias “intenciones”. Me refiero al trabajo que lleva implícito el oficio de escritor. Se puede tener un don, o habilidad expresa, para la escritura, pero ¿de qué sirve sin la voluntad de sentarse a teclear disciplinadamente cada día? Yo creo en el trabajo duro, nada más.




-¿Tus libros parten de una imagen o de una idea?

En general, de ideas. Aunque a veces, cuando escribo en el blog, sobre todo para crear personajes y escenario, me sirvo de fotografías.

Para las novelas parto de una serie de premisas previas que, en la mayoría de las ocasiones y a medida que avanza la obra, van cambiando. En la EDE he aprendido a utilizar la “brújula” para guiarme, pero muchas veces me rebelo y abandono la escaleta. Tengo entendido que no soy la única a la que le pasan estas cosas.  




-Hablando de “Uñas de gata”, tu primera novela, la cual me encantó por ser una novela tan real como la vida misma. ¿En qué te inspiraste para crearla? ¿O cuál fue el detonante que explosionó en tu mente y te hizo dar ese paso?

Un poco la experiencia profesional en un hospital, pero sobre todo la observación prolongada de lo que ocurría a mi alrededor. No me he basado en un caso concreto, sino que más bien ha sido como componer un puzle, me he quedado con ganas de compararlo con la criatura de Frankenstein, con un montón de piezas venidas de distintas procedencias.




-¿Te costó mucho terminarla? ¿Tuviste alguna vez el típico bloqueo del escritor? Y si fue así, ¿cómo te enfrentas a la página en blanco?

No, no tuve ninguna dificultad, cosa rara, la verdad, porque los finales me suelen costar bastante.

La página en blanco es temida por casi todos los escritores que yo conozco. En mi caso, si la primera frase que escribo me gusta, desaparecen los miedos y todo fluye. Sin embargo, a veces me bloqueo y me paso un buen rato dándole al cursor de retroceso. Con el tiempo he aprendido que cuando eso sucede, lo mejor es cambiar de tarea: «Divide y vencerás», dice un refrán. Dejo de pensar en ello y me centro en otra cosa diferente. La solución suele aparecer espontáneamente. Creo que lo que ocurre en realidad es que continuamos trabajando la idea de forma inconsciente.




-¿Los personajes de tu novela se parecen a alguien que tú conoces? O, al menos, ¿has tomado parte de la personalidad de alguna persona de tu entorno?

He reconocido en varias ocasiones que la fuente de inspiración de Uñas de gata ha sido la MUJER, aunque en la novela también esté bien representado el hombre.

He tenido la suerte de vivir y trabajar rodeada de grandes maestras, de mujeres importantes que me han enseñado todo cuanto sé. Familia, amigas y compañeras valiosas que me han influido de la mejor manera posible.

Sin duda, Uñas de Gata, contiene gran parte de esa sabiduría y experiencia que ellas me has transmitido.




-La elaboración de tus personajes es muy cuidada, incluso los secundarios, ¿cuál es el sistema que utilizas para que estos estén tan logrados, para que sean tan reales?

Practicar la empatía. Ponerme en situación y no perder de vista la idea de que las personas tenemos una parte de ángeles y otra de diablos, en diferentes proporciones dependiendo de cada cual, y que siempre nos mantenemos dentro de un equilibrio precario, ya que en muchas ocasiones lo que ocurre a nuestro alrededor no depende solo de nosotros. Por otro lado está el aprendizaje; opino que los personajes tienen que ir evolucionando a lo largo de la novela, para bien o para mal, pero después de que la trama se haya agotado, necesariamente tiene que haber unas conclusiones finales.




-Tu novela está considerada dentro del género erótico, aunque yo no lo veo así. ¿Tiene mucha importancia para ti ese género, el erótico, en tu carrera de escritora?

Sí, tiene importancia; me explico: la sexualidad es inherente al ser humano, por lo tanto no podemos prescindir de esta faceta si queremos que nuestros personajes sean creíbles.

Por otro lado, escribir en un blog de erótica ha tenido una gran utilidad como experiencia: he comprobado que el sexo tiene un lenguaje propio y universal que merece la pena plasmar en la literatura, con naturalidad.

Son muchas las personas que me han contado sus vivencias, ello me ha servido como fuente de inspiración y para ser mejor persona…, sí, Enrique, has leído bien, mejor persona: más tolerante, con más capacidad de escucha y flexibilidad para adaptarme a cualquier situación sin juzgar.

Por otro lado, me he divertido de lo lindo. El sentido del humor es una de las claves de la felicidad, y con el blog me he reído a carcajadas no pocas veces.




-¿Estás contenta con la edición y la distribución de tu novela? ¿Crees que los autores que no somos conocidos tenemos ventajas similares a los ya consagrados?

Todo es mejorable. Uñas de Gata camina despacio, pero segura. No sé dónde llegará, como autora me corresponde velar por ella para que sea lo más lejos posible, pero tampoco puedo dedicarle demasiado tiempo a la publicidad y al marketing porque eso supondría dejar abandonados otros proyectos.

Creo que los autores poco conocidos tenemos que desarrollar una estrategia para desenvolvernos de forma autónoma, y no temer o infravalorar el sistema de autoedición. En el caso de Uñas de Gata opté por esta alternativa. No la presenté a ninguna editorial porque quise hacer las cosas a mi manera. No se trata de orgullo, sino de una buena dosis de realismo al comprender que es muy difícil que una editorial apueste por un autor novel. Tampoco quise quemarme llamando a puertas y esperando meses. A día de hoy, no me arrepiento de la decisión.




-¿Qué proceso sigues a la hora de escribir, de plantearte una obra literaria?

Primero, y en pocas líneas, esbozo un argumento. Después comienzo a desarrollar la idea en forma de escaleta para evitar bloqueos en el momento de enfrentarme al borrador, aunque en muchas ocasiones, antes de llegar a la mitad, ya me he salido por la tangente. Una vez escrito el borrador, se lo doy a leer a algunas personas de mi círculo y les pido que sean despiadados.
Y, por último, la parte menos creativa y más aburrida: ¡Revisiones!




-¿Cómo estructuras una novela? ¿Cómo la planteas?

Me gusta que en los primeros párrafos el lector pueda conocer algún dato de interés para la historia, algo así como una línea maestra que deje claro el camino que vamos a recorrer juntos. Aprovecho aquí para presentar a los personajes, plantear la trama principal, y, a la vez, abrir  subtramas; me gusta que haya varias.

En lo que podríamos llamar el “nudo de la historia”, procuro que haya altibajos. Alternar pasajes narrativos o descriptivos con escenas de mucha acción. He de confesar que disfruto lo indecible leyendo un buen pasaje descriptivo.

Suelo moverme hacia atrás y hacia delante en el tiempo, entiendo que es un buen recurso para mantener un ritmo óptimo en la narración.

No puedo prescindir del extrañamiento. Está técnica ayuda a profundizar en los detalles para enriquecer el sentido general de la obra.

Y, como te decía antes, los desenlaces…, para mí son todo un reto. Siempre dudo dónde y cuándo colocar la palabra FIN.




-Aunque a muchos ya los conoces, porque han leído tu novela “Uñas de gata”, ¿cómo imaginas a tus lectores?

Personas que disfruten con historias sencillas y humanas. La literatura de lo cotidiano.

Imagino un lector librepensante, sin más.

Como dato curioso, te comento que me ha hecho especial ilusión que hayan leído la novela personas de edad. Me ha gustado cómo se han metido en la historia; he disfrutado con los comentarios que me hacían de los personajes y de sus vidas. De verdad, me he sorprendido muchísimo y estoy muy agradecida por lo que me han aportado.




-¿Te has encontrado con dificultades para conseguir editor?

Ni siquiera lo he intentado.




-¿Cómo ves el actual panorama literario español?

Creo que estamos en una época de cambios. Me explico: con los actuales sistemas de autoedición, libros electrónicos, plataformas tipo Amazon…, se producen una gran cantidad de libros. Por otro lado, los escritores que se toman su carrera en serio intentan formarse y mejorar lo más posible en el oficio.

Ambos fenómenos han dado origen a una industria para cubrir ambas demandas: editoriales de autopublicación, escuelas literarias, profesionales de la edición, etc, que permiten al autor participar de todo el proceso y tomar sus propias decisiones con respecto a la obra.

Se escucha a menudo hablar de la crisis de las editoriales convencionales, pero pocas de la crisis de los escritores. Corren malos tiempos para los libros, sobre todo los editados en papel, y las editoriales no dejan de ser empresas que necesitan de unos beneficios para subsistir (que también los escritores), así que comprendo que apuesten por valores seguros; es un negocio, así que… Al mismo tiempo se produce otra corriente que menoscaba las producciones autoeditadas arguyendo que no han pasado ningún “filtro editorial”.

Al respecto de todo lo dicho, cada cual tendrá su propia opinión.

La mía es la siguiente: las dos opciones son válidas por igual. Mala literatura hemos leído de autores autoeditados y de otros respaldados por editoriales.   No voy a negar que me gustaría publicar con una editorial tradicional, por supuesto que sí, pero tampoco me preocupa que no se dé el caso.

Y así veo yo el panorama literario, un poco convulso.




 -¿Cuáles son tus libros de cabecera?

El primero, primerísimo: El último encuentro, de Sándor Márai.

Junto a este, en mi mesilla: Tierra desacostumbrada, de Jhumpa Lahiri y, te vas a sorprender: una edición comentada de los cuentos completos de Poe.

A pesar de lo que acabo de contarte, admiro a muchos y buenos escritores, algunos poco conocidos, y me dejo llevar por la primera impresión de una sinopsis leída con prisas en una librería cualquiera.




-¿Hay esperanzas de que la escritura, si no modificar, al menos haga reflexionar a la sociedad?

Estoy segura de que sí. No podría ser de otra manera. Los libros recogen todo el conocimiento científico, histórico, cultural, moral… ¿Qué hubiese sido del hombre si ese saber no se hubiese acumulado en las bibliotecas?

No lo quiero ni pensar.

Educar a nuestros hijos para que sean lectores entrenados y críticos puede ser la panacea en muchos aspectos mejorables que como sociedad tenemos.

Más claro: menos videojuegos y televisión, y más hacer deporte y LEER.




-¿Qué podrías decirnos de los jóvenes autores?

Que la juventud, cuando va de la mano de la creatividad literaria, tiene una fuerza imparable.

Ocurre que esa creatividad puede verse frustrada cuando el joven intenta, a la par que crear, publicar. Ya he comentado cómo veo el panorama, si la obra puede dar beneficios económicos, saldrá adelante; de lo contrario… Y claro, esto es difícil de sobrellevar.

De esos jóvenes autores tenemos mucho que aprender sobre su concepción de la vida, las relaciones interpesonales, los valores, emociones humanas…, así de claro lo tengo.




-¿Qué consejo o consejos le darías a un escritor principiante?

El más importante: ¡qué escriba como si le fuese la vida en ello!, y que confíe en sí mismo.

Por supuesto, también que se forme. Hay excelentes profesionales que se dedican a ello, aunque eso conlleva un coste económico. Si esta no es una opción, siempre se puede y se debe recurrir a la bibliografía sobre técnicas literarias, etc.

Y otro ingrediente importante: ¡Pasión!




-Sabemos que estás terminando el borrador de tu próxima novela, “Tu gloria será eterna”, pero ¿tienes algún nuevo proyecto entre manos?

Sí, tengo tres borradores escritos: Secretos de Confesión (no de sacristía J), Hace mucho que se fue y ¿Quieres compartir conmigo un arco iris?

La siguiente novela será la primera que he nombrado. Espero empezar con la revisión después de verano. Al igual que Tu gloria será eterna, también es histórica. Las otras dos, contemporáneas.

Y, como primicia, voy a contarte que tengo una historia en mente de esas que nos llaman a gritos; seguro que me entiendes, ¿verdad? Me resisto a empezar a escribirla (La escalera de Dios), porque mucho me temo que iba a tomar la delantera a las otras…, ¡y es que algo así ocurrió con Uñas de Gata!




-Muchas gracias por tu tiempo, Carmen. Ha sido un placer inmenso charlar un rato contigo…

Muchísimas gracias a ti, Enrique. Me he sentido muy cómoda charlando contigo sobre la afición que compartimos. Hasta pronto.


Un saludo para todos los seguidores de tu blog, “Misivas para Poe”.