Pienso, luego existo

miércoles, 19 de abril de 2017

Reseña de "Donde acaban los mapas", de Ana Belén Rodríguez Patiño



Ana Belén Rodríguez Patiño (Cuenca, 1970) es Doctora en Historia Contemporánea por la Universidad Complutense de Madrid. Ha pronunciado charlas en la UNED, UCLM, y ha sido profesora de la UNIR (Univ. Internacional de la Rioja) en Madrid.

Guionista de documentales (sobre Guerra Civil, maquis, primer franquismo, 2004-2008) para el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha (Univ. UCLM) y cortometrajes de ficción (La foto de Harold Lloyd, Donde acaban los mapas, Stadium).

Ha publicado tres libros sobre la Guerra Civil en la ciudad de Cuenca (Del 18 de julio a la Columna Del Rosal, La revolución y la pugna ideológicaGuerra y represión en Cuenca, en 2003, 2004 y 2009) y escrito uno junto a Teresa Rico Alfosea, Las Cuatro Esquinas del Éxito (2011).

Tiene en su haber artículos sobre literatura e historia en prensa y libros especializados.

Escribió y dirigió monólogos cómicos en la sala alternativa madrileña Teatro de Las Aguas y en distintos Cafés Teatro  (2000 y 2004), con obras como Mare MágnumCómo ser un desastre y que aún así te quieran tus amigos, HistoriasD2...

En el año 2000 ganó el Certamen de Relato Corto Joven de Castilla-La Mancha con su texto Vida Propia. Se haría una lectura dramatizada de la misma en Toledo, en el mismo año. Ha ganado otros premios de poesía y relato corto (El escribaEl extraño caso del ingenio mecánico...)

Donde acaban los mapas fue su primera novela (noviembre 2013, Editorial Palabras de Agua). 

Publicó después la novela juvenil Las aventuras del joven Bécquer. Gustavo Adolfo y el misterio de los esqueletos andantes (diciembre 2014, Ediciones Juno).

En abril de 2015 ganó el Primer Premio de Narrativa Mujer al Viento 2015, de Torrejón de Ardoz, con su obra Todo mortal, editada por Playa de Ákaba.
En octubre de 2015 publica su poemario La ciudad que hay en mí (Edit. Playa de Ákaba).

Ha participado en libros colectivos y ha coordinado antologías de relato para la Edit. Playa de Ákaba. En los años 2015 y 2016 ha dirigido talleres de literatura.



Sinopsis:


Un hombre silencioso que huye, unas fotos que hablan de un pasado oscuro, un misterio de otra época y un hermoso relato de amor de hace más de cincuenta años que aún es capaz de emocionarnos.

En su periplo por el París actual, Alicia Aliorte irá conociendo todas las piezas que esconde la compleja personalidad de un anciano profesor, cuya historia llena de sorpresas deberá encajar en un extraño rompecabezas que comenzó hace medio siglo en China, en los albores de la Revolución Cultural, y que parece resolverse en la actualidad.

La intensidad en el desarrollo de los acontecimientos dará paso a un juego de pautas equívocas, donde los sentimientos encontrados, la importancia de los recuerdos y la libertad como eje de nuestras vidas conformarán un mosaico mágico y difícil de olvidar.

Misterio, amor y amistad viajarán con el lector a través de ciudades como Cádiz, París, Pekín, Shanghai, Viena y Londres. En una sorprendente historia que irá in crescendo y atrapará al lector hasta la última página.



Mi opinión:

Hoy os traigo la reseña de una novela de Ana Belén Rodríguez Patiño, a quien conocí tras participar en una de las antologías que ella ha coordinado para la editorial Playa de Ákaba.

Había leído algún relato de esta autora —y amiga— y debo confesar que su estilo literario, su manera de ensamblar las palabras y las frases en una narración no me pasaron desapercibidos. Sin embargo, esta novela de Ana Belén ha dejado un grato poso en mi interior. Es de esas narraciones de las que mantienes un recuerdo durante gran parte de tu vida por el sentimiento que produce en tu alma.

La historia nos acerca a la vida de una joven española —Alicia Aliorte— a quien las circunstancias de este convulso inicio del siglo XXI ha expatriado de su vida, de su familia, de su país, del chico al que amaba; buscando un sustento dentro de otras fronteras que no son las suyas y que, al principio, le resultan tan extrañas que echa de menos todo aquello que ha dejado atrás. Es la historia que identifica a muchos jóvenes españoles que deben iniciar una nueva vida en un país extraño, aunque cercano en muchos casos, carentes del calor que le aportan sus seres queridos.

La protagonista de este relato se encuentra en la capital francesa, en un París que la acoge sin sentimientos, con frialdad… Es una joven que espera noticias del que fue su novio, descontento con que ella se marchara buscando una vida mejor. Sin embargo, ante la frialdad con la que la acoge la “Ciudad de la luz”, encuentra una “familia” que le ofrece el cariño que añora, amigos de verdad, de los que ya casi no quedan, que la acompañan y apoyan incondicionalmente en esa nueva etapa de su vida.

Allí, por casualidad, en el entorno majestuoso de la Torre Eiffel, cerca de las góticas paredes de Notre Damme y en los aromáticos y exclusivos Campos Elíseos, encuentra a un anciano chino que imparte clases de Taijiquan en la tienda esotérica en la que ella trabaja (“El bosque Galo”), entablándose entre ambos una extraña y misteriosa amistad que llevará a Alicia a descubrir cosas que jamás esperaba.

El estilo con que Ana Belén desarrolla esta bella historia de amor y de supervivencia es magistral, desgranando en cada página un sinfín de sentimientos sin llegar a describirlos, haciendo que el lector los descubra por sí mismo y se emocione sin quererlo. Eso me ocurrió a mí en muchas de sus páginas, donde las lágrimas se me escapaban sin darme cuenta, salvo por la humedad que iban dejando a su paso por mis mejillas.

La sencillez con que la autora nos va sumergiendo en la historia, con gran conocimiento de la China de los años sesenta y posteriores, de la China maltratada de Mao (¿o es mejor decir por Mao?), nos revela conflictos sociales y políticos que la gran mayoría desconocemos, y que solo una autora como Ana Belén, especialista en Historia Contemporánea, nos puede regalar.

El ritmo y el tono de la narración se mantienen uniformes de principio a fin, sin necesidad de introducir estridencias que hagan removerse al lector en su asiento. Ana Belén elige ese tono y ese ritmo porque son los adecuados para su novela, para mostrarnos lo que va ocurriendo sin necesidad de complicadas descripciones que los ralentizarían, que nos harían perdernos detalles que solo nuestra imaginación reproduce al tiempo que nuestros ojos se deslizan por las frases escritas.

La sabiduría, la sensibilidad, la amistad incondicional, el suspense, la curiosidad, la incertidumbre, el amor… Todo ello está contenido en esta preciosa novela. Ana Belén, con su estilo sencillo, directo y efectivo, hace que nos conmovamos, a veces; que nuestro corazón se acelere ante las intrigas de la organización que sigue a Jin Tao, el anciano a quien Alicia decide proteger porque teme por su integridad; a quien persigue su pasado, por el que lleva huyendo los últimos años de su vida. Otras, las lágrimas se nos escapan ante la delicadeza de los personajes, creados magistralmente por la autora, con unas vidas repletas y llenas de alegrías y sinsabores, mostrándolos tan completos y reales que perfectamente pudieran ser personajes históricos que han pasado por la vida, tan auténticos que pudieran ser personas a quien nos encontramos por la calle, con sus defectos y virtudes, con sus miedos y complejos.

Una novela preciosa, que recomiendo sin lugar a dudas, tan real como la vida misma; escrita con sensibilidad y rigor histórico, con la ternura que una mano femenina podía imprimirle, con el suspense que nos ofrece una autora experta, sin necesidad de complicados e intrincados recursos literarios que no harían otra cosa que dificultar su lectura, y con un final inesperado y sorprendente que te deja reflexionando cuando cierras el libro y aún lo mantienes en tus manos.



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