Pienso, luego existo

miércoles, 3 de mayo de 2017

Reseña de la novela "Equinoccio", de Jimena Tierra


Jimena Tierra (Madrid 1979) es una escritora licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, especialista en materia financiera.

A lo largo de su trayectoria literaria ha realizado varios talleres de escritura creativa y género negro, impartidos por profesores como Alberto Olmos, María José Codes o Philip Kerr.

Es autora de algunos poemas y múltiples relatos cortos, entre los que destaca “Escombros”, ganador del concurso de Ediciones Saldubia 2014, que fue incluido en una antología. En el mismo año, fue galardonado su soneto “La vida es Aragón. La vida es sueño”, obteniendo el premio de lírica en la convocatoria Atrévete a rimar Aragón con... sueño.

Por medio de la editorial Playa de Ákaba, ha participado en el libro de entrevistas Hablar de libros es bueno y ha publicado su novela negra Equinoccio, llegando a convertirse en libro de éxito durante los tres primeros meses desde su presentación en octubre del 2016.


En la actualidad, combina la escritura con su labor de redactora cultural en diferentes medios. Entre ellos, el blog literario “El invierno de las letras”, con acceso desde su página web.




Sinopsis:

“Equinoccio narra la enigmática historia de dos personajes solitarios que sobreviven en mundos paralelos y que verán sus caminos entrelazados a raíz del suicidio de un estudiante.

Eduardo Yuste es un recién licenciado que estudia oposiciones a judicatura intentando cumplir las expectativas de su padre fallecido. Insociable y apocado, comienza a sentirse atraído por un grupo de amigos atípico que le abre sus puertas introduciéndole en una excitante filosofía distinta de todo cuanto ha conocido hasta ahora.

Anastasio Rojo, un detective acabado tras el asesinato de su hija, retoma las riendas de su actividad con la esperanza de reconciliarse consigo mismo al presentársele un nuevo caso ante el que no puede mirar hacia otro lado.

Equinoccio es una trepidante novela desarrollada en un inframundo de personajes oscuros llevados al límite de su inconformismo”.



Mi opinión:

Acabo de terminar de leer la novela de Jimena Tierra —“Equinoccio”— y he cogido unos folios, en mi casa del pueblo, y me he puesto a escribir esta reseña sin esperar a meditar sobre ella con el paso de los días, cosa importante para que el poso que dejan las lecturas en mi interior se manifiesten como debe ser. No he podido sustraerme a la atracción inmediata que ha producido en mi ánimo, y tampoco he querido quedarme en el simple recuerdo de las notas que fui tomando durante su lectura. Quería escribir mis sensaciones, lo que ha producido en mí, con el eco de sus palabras aún reverberando en mi cerebro.

“Equinoccio” es una gran novela negra, o de terror, o de suspense… ¿Un thriller? La verdad es que no sabría en qué género encuadrarla. Quizá, lo correcto sería decir que tiene un poco de todos, y por eso me ha encantado su lectura.

Desde el principio encontramos dos líneas argumentales, alternándose en capítulos que se cruzan casi al final porque así debía ser, porque a la autora no le quedaba más remedio, pues son los propios personajes los que se buscan en ese paralelismo argumental, encontrándose y dejando que sus vidas se crucen, hallando las respuestas que buscaban unos en otros.

El ritmo narrativo es frenético desde el principio, no dejando espacio para el respiro ni la tranquilidad del lector. Nos engancha desde el primer momento, desde la primera línea, desde la primera imagen que Eduardo, uno de los protagonistas, ve desde la ventana de la habitación donde prepara sus oposiciones, en aquella parada de autobús.

Por otro lado, en la otra línea argumental, Anastasio Rojo, expolicía y detective privado sin casos que acometer e investigar, arruinado económica y moralmente desde un suceso espeluznante ocurrido hace ya algún tiempo, que le tocaba muy de cerca, y por el que se siente culpable e incapaz de perdonarse y de seguir adelante. Solo las botellas y los asiduos tragos de bourbon parecen atemperar su ánimo y permitirle conciliar el sueño y reconciliarse consigo mismo.

Los personajes están creados de manera magistral, con sus vicisitudes y sus defectos, que Jimena nos hace ver sin necesidad de contarnos nada; como debe hacer un buen narrador cada vez que se enfrenta a crear una “nueva vida”, construyendo un pasado que haga ver al lector que se trata de una persona real, de carne y hueso, de la que se pueda enamorar o a la que llegue a odiar.

Se aprecian claramente los conocimientos jurídicos de la autora, imprescindibles en esta novela. Pero, además, la documentación ha sido necesaria y laboriosa, en mi humilde entender, pues la gran mayoría de los mortales somos desconocedores de este inframundo exclusivo de las sectas, y menos aún de las sectas satánicas, que tan bien construida está en esta obra.

Como dije antes, los personajes son tan reales que nos parece reconocer en ellos a personas que conocemos, o hemos conocido, en algún momento de nuestras vidas. Los personajes que componen la secta, tal y como están construidos y elaborados, y conforme iba conociéndolos, llegaron a conquistarme de tal manera que llegué a aborrecerlos… ¡Buena señal! Sí, en eso consiste el trabajo bien hecho del escritor: los personajes deben apresar al lector, llegando a amarles o a convertirse en seres abominables. Que nos digan eso, tras leer una de nuestras obras, los escritores lo agradecemos de verdad…

Por otro lado, aunque Anastasio Rojo, nuestro detective, nos parezca acabado, la necesidad de investigar y aclarar sus propios misterios y su propio sufrimiento, su propia frustración, le hacen aceptar un nuevo trabajo que se convierte en todo un reto, encargo de un médico que aparece un día en su destartalado y decrépito despacho, quizá identificado y conocedor del problema con el que aún pugna el propio detective.

Esta novela de Jimena no me dejó indiferente, y no dejará indiferente a quien la lea, estoy seguro… Su lectura nos introduce en los recovecos amargos de la mente humana, nos muestra sentimientos encontrados que nos cuesta entender, nos hará recordar amores olvidados y verdaderos, nos colocará de lleno frente a la maldad del ser humano, esa que aún existe, aunque queramos negarlo. Nos hará leer sin poder parar, desmenuzando páginasy capítulos hasta llegar al final… Un final inquietante que en ningún momento se espera…

Por último, mi advertencia final: la autora utiliza un tono y un ritmo tan bien construidos, con unas descripciones precisas y claras, que habrá veces que el terror se apoderará de vuestro ser… Pero no debéis preocuparos, solo debéis seguir leyendo, sin parar, sin descanso; pero… eso sí… ¡No se os ocurra leer esta obra en soledad, ni en la oscuridad de la noche; ni por supuesto, al lado de un camposanto o templo olvidado…!

…Quedáis avisados…



2 comentarios:

  1. Me ha parecido una reseña impresionante. !cómo se nota la pluma del escritor en ella! Nadie que no se dedique a este oficio puede hacer mención de una obra con tanta precisión como Enrique Eloy De Nicolás. Me he sentido totalmente identificada con todo lo que cuenta, cuando leí Equinoccio me sentí así y efectivamente no pude dejar de leerla hasta el final. Un saludo

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  2. Muchas gracias, María Victoria. No he escrito nada que no haya sentido... es la propia novela la que me dictó.l o que debía escribir... Un placer que te haya gustado... un saludo.

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